Desde hace poco más de cinco años, hemos visto a alguno de los principales fabricantes de pantallas – Sony, Samsung, LG, AUO
– mostrar en ferias prototipos de paneles que se podían doblar. El
fenómeno se multiplicó y ganó en calidad e interés cuando la tecnología OLED se fue mostrando como una buena amiga de dispositivos móviles.
Pero de ahí a llevar esa flexibilidad hasta un producto real,
había un camino muy largo por recorrer. En los últimos meses estamos
comprobando que dos compañías se han adelantado sobre el resto con
considerable ventaja, y también con bastante poderío: Samsung y LG ya tienen teléfonos con pantallas flexibles en su interior.
Sí, los productos no son exactamente plegables, y el grado de
flexibilidad es pequeño (en el caso de LG, el modelo de Samung es
rígido), pero dentro de esos dispositivos hay mucha tecnología, el
germen de lo que tiene que venir en poco tiempo.
El resto de elementos también deben ser flexibles o curvados
Acompañando a la pantalla, el resto de elementos también tienen que
contar con cierta flexibilidad o curvatura, así que los diferentes
departamentos de investigación y desarrollo de las marcas están
trabajando de forma paralela a los chicos de las pantallas. Un buen
ejemplo de ello es LG (LG Display, LG Innotek, y LG Chem), con baterías apiladas, flexibles, e incluso con forma de cable.
A muchos les puede sonar esta andadura a la que hemos vivido unos
meses atrás con el 3D, que no cuajó en ningún producto. Pero los
coreanos la venden como un nuevo nivel en la ergonomía de los productos – sin entrar en flexibilidad – y también mejoras en la resistencia de los productos.
Hasta hace muy pocos meses no han conseguido que todos los elementos
puedan contar con flexibilidad. Los plásticos por su naturaleza la
tienen, las baterías ya hemos visto que hay formas de curvarlas o
hacerlas menos rígidas, pero el cristal de la pantalla es una pieza
bastante delicada en este puzle.
La tecnología actual permite que ese cristal sea lo suficientemente
fino como para acompañar al equipo en la flexibilidad, pero también
resistente para proteger el panel y sensores táctiles. El máximo
exponente lo tenemos en Corning, que posee un producto que casa con las necesidades, llamado Willow Glass.
Las novedades que se gestan en departamentos de investigación y
desarrollo están lógicamente más avanzadas que lo que se puede fabricar
en grandes cantidades. En los últimos tres años, tanto Samsung como LG han acomodado o creado nuevas factorías para crear pantallas OLED y OLED flexibles,
de ahí que los productos sean ahora algo real. Otra cosa es el precio,
que sigue siendo bastante más alto que un dispositivo equivalente en
especificaciones.

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